
Hace mucho, mucho tiempo, vivía en el fondo del mar del Japón una sirena llamada Amara, la hija del mar. Amara solía subir a la superficie de las aguas y allí tenderse en alguna roca desde la que pudiera contemplar la ciudad, a lo lejos. Le gustaba especialmente hacer esto de noche, cuando las luces de la ciudad casi opacaban a las estrellas del cielo. Envidiaba a los habitantes de la ciudad que tenían siempre esa luz que no se encontraba en el fondo del mar, y que además podían sentir en sus rostros el viento, el sol, la nieve… cosas que a ella le estaban vetadas.
La sirena posaba diario en una piedra al atardecer pero solo podía estar unos minutos por que, si la sirena se quedaba mas tiempo posando ante el sol se convertía en piedra tenia que regresar al mar. Un día conoció a un joven llamado blue que llevaba días observándola, ese mismo día Blue le declaro a la sirena que era muy hermosa y muy carismática.
Blue diario iba a ver a su sirena varada en la roca algunas veces en el mar pero lo único que le interesaba es que ella estaba ahí en mar; a veces la veía posada en la roca que hasta parecía estatua sin moverse y solo mirando el horizonte que siempre , en la oscuridad la voz no tiene sentido.
Al siguiente día Blue y la sirena Amara hablaron muy gustosamente y le contó a Blue lo que hacían sus amigos los pescadores; que trataban de capturar a las sirenas con sus trampas que aparentaban ser algas marinas y atrapaban sus dedos cerrando la madeja. Desde ahí Blue se dio cuenta que la vida de las sirenas no era fácil como se lo esperaba y Blue dijo a la sirena: permíteme ser tu compañero de viaje cuando las estrellas se apaguen tarde o temprano también vendrás tu, entre océanos de oro y tumbas de sal. La sirena le contesto: aunque el aire no sepa que ocurre, el viento se leva lo que conteste.
La sirena se fue y Blue muy triste se recostó entre la arena, después de un rato se fue a su casa; no pudiendo dormir con esa lagrimas gotiando encima de el.
Al otro día Blue se decidió aprender a nadar en el mar. La sirena lo vio a entrar al mar y enseguida la marea se lo llevo a Blue la sirena salto a nadar por el y cuando lo salvo Blue se dio cuenta que tanto suba el nivel del mar , se derrama aguándome y que solo hay arena y en un instante en tierra otra vez.
Amara se había empezado a convertir en piedra por que sacrifico su vida por Blue y ya tenia tiempo en el sol Blue reacciono rápidamente y intento salvar a su amada muy rápidamente al mar pero la roca ya había abarcado toda su cola y estaba demasiado pesada. Blue hizo lo posible por salvarla, pero no fue tanto su esfuerzo por que ya no había nada que hacer, la sirena estaba posada en piedra.
Al día siguiente de lo sucedido Blue y unos amigos lo ayudaron a posarlo en su roca y la dejaron ahí como una escultura.
Blue fue en la noche a visitar a su amada y empezó hablar con ella de que el mar ya no era lo mismo sin ella, de cuanto la quería y que llego amarla ; que sentía como un laberinto de incertidumbre y tratar de esquivar la pesadilla y sobrevolar el cansancio.
Dos semanas después Blue regreso a la roca y hablo con ella por ultima vez y le dijo: me tengo que ir yo ya no me hallo aquí, en el mar si no estas aquí, como quisiera sirena; que ya no volverás al mar varada por la realidad sufrir de alucinaciones cuando el cielo no parece escuchar. Tomo un barco que me llevara lejos de aquí donde ya no llorare mas por ti mi "sirena varada" echando el ancla a babor y de un extremo la argolla y del otro tu corazón.
En el mar un amor fui a encontrar, y en el mar lo fui a perder.
Miss_Salome






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